...acabo de matar al mensajero...

EL MENSAJERO
Haría cualquier cosa que él quisiera
porque ya sólo veo por sus ojos.
Mi voluntad se anula a su capricho.
Me sigo entusiasmando si me llama
por teléfono y dice que salgamos.
Sus besos me enternecen o me excitan,
pero nunca me son indiferentes.
Ha venido un amigo a visitarme:
le ofrezco una cerveza y continúo
vistiéndome. Mi amigo se ensombrece
y dice que ha venido hasta mi casa
para darme una pésima noticia:
"él no te quiere; siempre te ha engañado".
Termino de arreglarme. Me perfumo.
Él me espera. No puedo llegar tarde.
Acabo de matar al mensajero.
...como se fica completamente irracional, quando mexem com os nossos sentimentos mais delicados...




Sem comentários:
Enviar um comentário